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¿Sabes de dónde viene la orden europea de detención y entrega?

¿Sabes de dónde viene la orden europea de detención y entrega?

La OEDE sustituye, en el ámbito de la UE, a la extradición. Dos autoridades judiciales de distintos países se comunican directamente sin que intervenga la autoridad política propia de la extradición. La tramitación es rápida y la decisión final ha de adoptarse en un plazo máximo de 10 días, si el reclamado consiente la entrega, o de 60, si no lo hace. Estos plazos admiten excepcionalmente una ampliación de 30 días. Pero ¿de dónde viene la OEDE?

Para entender la existencia de este mecanismo jurídico, nos debemos remontar a la causa por la que surge. Os he hablado de que la cooperación internacional policial y judicial entre los diferentes Estados es primordial en la lucha contra la delincuencia (es uno de sus pilares contra el cibercrimen).

¿Qué provocó tal avance en materia de cooperación internacional policial y judicial?
 
El terrorismo. Las distintas tragedias y la seriedad de las amenazas, también a otros niveles, provocaron que los Estados dejaran de lado sus egos soberanistas para intentar acabar no solo con el terrorismo, sino también con otro tipo de delincuencia en los países de la UE. No se hablaba (ni se habla) de cambiar o de tratar de imponer cambios en las legislaciones de cada país (lo que es una utopía, obviamente), sino de una cuestión de confianza y respeto, reconociendo la validez de las resoluciones judiciales entres los distintos países que forman parte de un acuerdo. Con otras palabras, admitir como razonable que una persona que ha cometido un delito en un país pueda ser perseguido en otro y viceversa. «Hoy ocurre en mi país y mañana ocurrirá en el tuyo: vamos a entendernos para agilizar procesos que sean eficaces y menos costosos». Así nació la OEDE en el año 2003, un procedimiento de entrega que sustituye al procedimiento de extradición entre los Estados miembros.

¿Cuál fue el detonante que impulsó a los Estados de la UE a ponerse serios en materia de colaboración internacional penal?
 
Los atentados terroristas del 11S de 2001 estremecieron a Europa. Todos los sucesos trágicos generan reacciones, declaraciones de intenciones y, también, de vez en cuando, como en este caso, hechos. El Consejo Europeo se reunió diez días después del fatídico 11S en una sesión extraordinaria para adoptar un plan de acción destinado a reforzar la cooperación policial y judicial entre los países de la Unión.

En el 2003, los ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea encomendaron a Javier Solana, el Mr. PESC (política exterior y de seguridad común) en aquella época, el mandato de elaborar una estrategia global en el ámbito de la política exterior y de la seguridad. Solana luchó durante años contra la lenta y dura maquinaria institucional hasta que en junio de 2003 entregó al Consejo unas recomendaciones que se llamaron «Una Europa segura en un mundo mejor» o Documento Solana. En diciembre de ese mismo año, en Bruselas,  la propuesta recibe bandera verde, pasándose a denominar Estrategia Europea de Seguridad.

A primeros de marzo de 2004, Javier Solana presentaba un informe interno en el que se ponía de manifiesto que algunos Estados no estaban implementando parte de las medidas aprobadas, sobre todo la OEDE. Un tirón de orejas diplomático y estratégico que evidenciaba la falta de cooperación interna en una UE sin recursos.

11 de marzo de 2004. El terrorismo vuelve a azotar Europa, esta vez Madrid, nuestro país. Dos semanas después, el Consejo adoptaría la Declaración de Lucha Contra el Terrorismo, que ponía el punto de mira en aquellas áreas en las que se debía avanzar, referidas, principalmente, al terrorismo, aunque luego se añadieron el crimen organizado, la seguridad, la libertad de los Estados y las amenazas de las armas. Después, en 2005, tendrían lugar los atentados del 7J en Londres.

Así que, con la evolución de las amenazas, los Estados han ido reforzando la cooperación internacional como herramienta para luchar con éxito contra ellas.

¿En qué se traducen en la actualidad todos estos esfuerzos institucionales para fomentar la cooperación entre los Estados miembros?
 
En el campo policial se ha fomentado la prevención, detección e investigación de delitos (con la introducción de nuevas técnicas), la implementación de bases de datos conjuntas y el control de las fronteras exteriores, entre otras medidas. He tenido la ocasión de formar parte de operativos policiales internacionales de detención y entradas y registros con otros colegas europeos gracias a esa cooperación policial, y he participado en muchas reuniones estratégicas (¡incluso las he dirigido!) en EUROPOL y otros países europeos donde ha hecho falta algo más que coffee para desarrollar los famosos drafts con las líneas operativas y estratégicas. Muchas horas de trabajo que dan sus frutos.

En el campo judicial se han llevado a cabo importantes operaciones conjuntas y la creación de organismos específicos en determinadas materias penales.

La OEDE incluye cuatro mandatos, tres de los cuales son obligatorios: búsqueda, captura y detención (lo mismo que cualquier requisitoria por delito grabada a nivel nacional). El último mandato es la entrega de la persona reclamada, aunque admite excepciones.

El procedimiento es relativamente rápido (en comparación con otros procedimientos judiciales) y se cumplimenta siguiendo un único formulario.

¡Os dejo un pequeño resumen en este esquema de Grupo OCS!

 

 

Silvia Barrera

  

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