Rellena el formulario y NOSOTROS TE LLAMAMOS

Nombre*

Apellidos

Correo electrónico*

Teléfono*

He leído y acepto la Política de privacidad

Introduce este código: captcha

Carretera de Canillas 142
28043, Madrid.
info@ocsgrupo.com
917 634 751


 

 
 
Ataques en RRSS

Redes sociales, la amenaza del siglo XXI

El artículo 20 de la Constitución española reconoce el derecho de todos los españoles a expresarse con total libertad. De manera concreta, dicho artículo versa del siguiente modo: «Se reconocen y protegen los derechos: a) a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción».

En el ejercicio de este derecho, cualquier persona puede exponer las ideas, opiniones o comentarios que considere, tanto de forma privada como utilizando medios de comunicación (periódicos, revistas, programas de televisión, redes sociales, etc.).

Debe tener presente que el derecho a la libertad de expresión no es ilimitado, y que no todas las manifestaciones de nuestro parecer se encuentran amparadas por tal derecho fundamental. Todo derecho tiene franjas rojas que no pueden ser franqueadas; y el derecho a la libertad de expresión, también.

En el ejercicio de este derecho, durante estos días se han sucedido diversos tweets de carácter ofensivo y denigrante, como respuesta al publicado por Miguel Bosé despidiéndose de su sobrina Bimba, la cual falleció tras una larga enfermedad. Estos «comentarios» han tenido una gran difusión mediática debido a su alto contenido vejatorio y a la gratuidad del daño producido en sus destinatarios. Dichos tweets vienen de la mano de personas a quienes se les denomina como haters, concepto usado para identificar a aquellos usuarios de internet que utilizan sus publicaciones para ofender, criticar y difamar con gran crudeza cualquier persona o tema que sea de actualidad. Su actuación en las redes sociales se encuentra guiada por la hostilidad, la ironía, el humor de mal gusto y la burla, con el único fin de que sus comentarios sean los más visionados y a su vez, difundidos.

Al igual que en la anterior entrada del blog, referida al suceso denominado «caranchoa», estamos, de nuevo, ante la utilización de la tecnología de la información como medio para la comisión de ilícitos penales, lo cual pone de relieve la necesidad de una especialización técnica cada vez mayor en los agentes de la Policía Nacional, para poder afrontar con creces los nuevos retos que la sociedad de la información pone ante ellos.

Esta especialización no solo se pretende obtener mediante una formación continua de los agentes, sino que para acceder al cuerpo se exige a los opositores un conocimiento previo en ciertas materias técnicos científicas, de ahí el aumento de más de 10 temas nuevos en la convocatoria en curso, los cuales van guiados a esa formación específica. Es decir, por parte de la corporación se busca el policía 2.0.

Dicho lo cual, vamos a analizar jurídicamente lo sucedido con los tweets de carácter ofensivo que se han publicado tras la muerte de la modelo Bimba Bosé, en cuanto a la responsabilidad penal y/o civil que puede recaer sobre sus autores.

En primer lugar, podríamos considerar la posibilidad de estar ante un delito de injurias, (artículo 208 del Código Penal: «Es injuria la acción o expresión que lesiona la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación»), toda vez que las expresiones contenidas en las publicaciones de la red social Twitter ofenden la fama y reputación de Bimba Bosé. Sin embargo, debemos tener presente que estamos ante un delito privado, que requiere querella de la persona agraviada para poder iniciar el proceso penal, y que no existe la posibilidad procesal de que dicha querella pueda ser interpuesta por los familiares del agraviado, ni tampoco por el Ministerio Fiscal, el cual solo podrá interponer la correspondiente querella de manera directa en el caso de estar ante la persecución de delitos públicos.

Por tanto, aun cuando las expresiones proferidas sean injuriosas, al ser la afectada una persona fallecida, nos encontramos ante un obstáculo procesal, imposible de salvar, que impide tanto la apertura de un proceso penal como la exigencia de cualquier tipo de responsabilidad con fundamento penal.

Por último, debemos analizar la posible calificación penal de un delito de odio, respecto de las expresiones llevadas a cabo por los responsables de los tweets humillantes. El artículo que hace alusión a dicho delito es el 510 del Código Penal, el cual ha sufrido una importante modificación tras la LO 1/2015 de 30 de marzo, que amplia y concreta las conductas que quedan incluidas en el mismo.

Es de resaltar que el artículo 510 se encuentra dentro de la sección 1ª, del Capítulo IV del título XXI, que lleva como rúbrica «De los delitos cometidos con ocasión del ejercicio de los derechos fundamentales y de las libertades públicas garantizados por la Constitución». Por tanto, se observa cómo este delito supone un abuso en el ejercicio del derecho fundamental a la libertad de expresión. Este delito tiene por objeto poner coto a todas aquellas expresiones que supongan el fomento e incitación al odio, hostilidad o violencia contra determinados grupos o sus integrantes. De manera específica, el artículo 510 establece lo siguiente:

  1. Serán castigados con una pena de prisión de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses:

a) Quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquél, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad.

Por tanto, la mayor dificultad para llevar a cabo la aplicación de este tipo penal es llegar a justificar que las expresiones dirigidas contra la afectada, Bimba Bosé, se fundamentan en su pertenencia a ciertos colectivos o grupos representativos de determinadas identidades o en su relación con ellos.

Si no es posible llegar a esta argumentación e incluir las manifestaciones recibidas a través de Twitter como conductas que fomentan el odio, estas quedarán impunes desde la perspectiva penal. Y aun cuando fuera posible calificarlas como tales, nos encontraríamos ante otro problema: la dificultad de identificar a los autores de los comentarios, dado el anonimato que prestan las redes sociales, lo cual ha supuesto un nuevo reto para el legislador, la judicatura y la policía

Este nuevo reto ya se está siendo atacado no solo por el legislador, sino también, por parte del Ministerio Fiscal, que en el año 2011 puso en marcha la Delegación de Tutela Penal y contra la Discriminación para coordinar e impulsar la actividad del Ministerio Fiscal y llevar a cabo una atención especializada respecto de las víctimas de dichos delitos. En esta especialización, durante el año 2015, se han puesto en marcha servicios provinciales con miembros de la Fiscalía encargados de llevar a cabo dicha función, creándose de ese modo una red de fiscales especializados y coordinados en la lucha contra los delitos de odio y discriminación.

Teniendo presente que muchos de estos delitos son cometidos utilizando la informática, la Fiscalía General del Estado, entendió necesario vincular la Delegación de la que venimos hablando a la Fiscalía de Criminalidad Informática creada por Instrucción 2/2011. De este modo, se pretende unir los esfuerzos de ambas fiscalías para mejorar la investigación y actuación por parte de los miembros del Ministerio Fiscal frente a delitos que son cometidos utilizando las tecnologías de la información.

Como hemos podido analizar, por parte del Estado y todas sus instituciones se están utilizando todos los medios posibles para frenar este tipo de ataques y darles una respuesta contundente en defensa de la dignidad de las personas y los colectivos en los que estas que se integran.

Grupo OCS

Sin comentarios

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies