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Hasta siempre, Eva

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Hasta siempre, Eva

Al que tres años después se convirtió en su marido le dijo, cuando se conocieron en León, que trabajaba en Correos, pero Eva Rodríguez ya era policía aquella noche de 2012. Siempre quiso ser policía. Sobrina y prima de varios policías, Eva lucía placa desde los 22 y muy poco después fue destinada al grupo de Homicidios de la Comisaría General de Policía Judicial, uno de esos puestos con los que sueña cualquier opositor: la élite de la investigación, los que luchan con monstruos. Y en ese destino Eva luchó con el asesino de Ruth y José Bretón, con los de Marta del Castillo, con los que mataron y descuartizaron a una pareja de holandeses… A finales de 2014, cambió de destino y en septiembre de 2015 comenzó a luchar con el monstruo que acabó con ella hace unas semanas. Eva Rodríguez murió de cáncer a los 35 años, una edad a la que nadie debería morir.

Hay sonrisas que llenan toda una estancia, por grande que sea. Así era la sonrisa de Eva, que inundaba el despacho de su grupo, en el complejo de Canillas. “Siempre tenía la mejor actitud, siempre sonreía, hasta en los momentos de mayor tensión y agobio. Para ella nunca había problemas”. Habla uno de sus compañeros de Homicidios, casi 200 centímetros de humanidad y cien kilos de peso que se quiebran al recordarla: “Era todo bondad, optimista, positiva… Y siempre, siempre, aunque fuesen las siete de la mañana y hubiésemos estado de troncha toda la noche, venía impecable, guapísima”.

Eva era un gran policía -“una investigadora de vocación”, recuerda su compañero- con una memoria prodigiosa, que la convertía en la base de datos andante de su grupo: “Recordaba cualquier nombre, cualquier alias, cualquier dirección de todos y cada uno de los asuntos que habíamos trabajado”. Su enorme vocación y su entrega por el trabajo quedaron patentes cuando se perdió la boda de una de sus mejores amigas porque tenía que realizar una gestión en Sevilla en torno a la muerte de Marta de Castillo. “No puso ni una mala cara y al viernes siguiente, como hacía todos los viernes, nos animó a todos para irnos a tomar unas cañas”.

En León, su ciudad de nacimiento, conoció a Alberto, un sargento del ejército del Aire, en 2012: “Fue un flechazo, cuando la vi destacaba por encima de cualquiera, al día siguiente quedé con ella y ya no nos separamos”. Alberto y Eva mantuvieron su relación a distancia, hasta que él fue destinado a Madrid y sellaron su amor en la catedral de León el 1 de agosto de 2015, “el día más feliz de mi vida”, recuerda Alberto. Unos meses antes, Eva dejó el grupo de Homicidios y pasó a la Unidad Central de Investigación Criminal. Tras una luna de miel por las islas griegas, Eva inició su lucha: le detectaron un cáncer.

Durante tres años, los que batalló con la enfermedad, Eva siguió dando lecciones a sus amigos, a su familia y a sus compañeros. Alberto, su marido, recuerda que “se enfrentó al cáncer muy entera, ella sola, intentaba que ninguno sufriéramos”. Sus compañeros hablan de su valentía: “Nunca dijo tener miedo, ni siquiera que se encontraba mal, trabajó un año con normalidad, sin quejarse. Siempre decía que se iba a poner bien, que volvería a trabajar”.

Pero llegó el día en el que el cáncer pudo con su vocación, esa que la convirtió en policía con tan solo 22 años, esa que hizo posible que fuese la agente más joven del grupo de Homicidios de la Comisaría General de Policía Judicial: la prejubilaron. “Más que ningún otro síntoma de la  enfermedad –rememora uno de sus compañeros- le dolió que le quitasen la placa y la pistola”. Entonces comenzó la batalla final, la que libró de la mano de Alberto, su marido: “Se agarraba a la vida –recuerda-, no se rendía nunca, no se dejaba llevar por la depresión, pese a lo duros que fueron los 64 ciclos de quimioterapia que le dieron”. Cuando se encontraba mal, coqueta como pocas, Eva no quería que la viesen sus compañeros. Dedicó sus últimos meses de vida, mientras las fuerzas le aguantaron, a pasar todo el tiempo posible con su marido: viajes, excursiones, horas y días apurados, sabedora de que eran los últimos.

Yo conocí a Eva cuando ella trabajaba en Homicidios. Y recuerdo su sonrisa y su siempre afectuoso saludo cuando yo asomaba la cabeza por la puerta de su grupo, en busca de alguna historia. Allí donde estés, Eva, hasta siempre. Cuida desde allí de Alberto y de tus compañeros. Y cuida de nosotros, los ciudadanos a los que siempre te entregaste.

 

Manu Marlasca

 

6 Comentarios
  • Roberto SUP
    Publicado 20:32h, 11 octubre

    Muy bonita y emocionante historia!!! DEP, compañera

  • Nieves Nistal
    Publicado 10:19h, 12 octubre

    Muchisimo emocion. Eva esta descansando por fin. Muchos recuerdos para su familia que nunca la olvidar.

  • Mari Jose Tellez Saavedra
    Publicado 19:37h, 12 octubre

    SIENTO MUCHA TRISTEZA Y DOLOR POR EVA Y SU FAMILIA. EVA YA NO ESTÁ, Y SU FAMILIA Y MARIDO SIEMPRE LA HECHARAN EN FALTA Y LA TENDRÁN SIEMPRE EN EL CORAZÓN ♥

  • Ann
    Publicado 21:56h, 12 octubre

    D.p.E

  • Anna
    Publicado 21:58h, 12 octubre

    D.E.P.
    Una enfermedad muy horrible , y se lleva años que mas queremos

  • Antonio Gonez Caballero
    Publicado 13:21h, 05 noviembre

    Querida Eva me haces recordar malos momentos ya que con tu edad perdí a mi queridísima hija también llamada Eva como tu, a ella le hubiera gustado ser policía pero desde pequeña se inclinó a ayudar a los demás desde la rama sanitaria así lo creyó pero truco sus expectativas esta enfermedad D.E.P

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