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Carta de un opositor apto

Hay fechas que quedarán para siempre en mi recuerdo, fechas que ya no podré olvidar nunca porque van a pasar a ser parte de mi vida, y que, desde luego, la cambiaron para siempre.

A mediados de junio y rozando los 40 grados, solo quedaban por hacer los test psicotécnicos, esa última prueba que todos los que ni son opositores ni han sufrido este proceso consideran un trámite. Frases como «Si no va a caer nadie», «¿Cuántos sobran?, ¿45?, ¿100?», «No vas a ser tú de esos pocos que caen», «Ya lo tienes hecho» retumbaban en mi cabeza desde que salió el apto de la entrevista. Frases de ánimo que jugaban como un arma de doble filo, porque hacían que también vinieran otras como «¿Y si caigo yo?», «Es que alguien tiene que caer».

Una vez llega el día, tras dos semanas de espera, solamente piensas en no tirar por tierra todo el trabajo de un año, o, en mi caso, de varios. Y tras unas horas de agobiante calor, salimos de las aulas como si hubiéramos acabado selectividad o los exámenes de la Universidad, con esa misma sensación de que el trabajo ya está hecho, y de que ahora solo queda esperar. ¿Cuánto? No lo sabemos, pero llevamos ya mucho tiempo esperando. Podría parecer, por tanto, que ya da igual esperar unos días más. Incorrecto. Cada día de espera a partir de ahora es un sinvivir, estás esperando una noticia que marcará tu vida: haber logrado tu sueño o, por el contrario, haberte llevado el peor de los reveses.

Y así llegamos a una de las fechas clave: 22 de junio. Lo típico: sales a correr para mantener la mente ocupada, vas al gimnasio, haces la compra… y, de repente, te da por mirar el móvil. Innumerables llamadas perdidas, whatsapps, ¡hasta SMS! Es obvio que algo ha pasado, la nota ha salido, pero no sabes si para bien o para mal. Intuyes que si tanta gente te habla es para felicitarte o…, claro, quizás para consolarte. Son solo un par de segundos, en los que te da tiempo a pensar todo eso, cuando de repente recibes otra llamada: «Papá Móvil». A partir de aquí, todo lo recuerdo como la mejor de las borracheras: tienes lagunas por todos lados, pero lo importante lo recuerdas. Recuerdo un «Lo has conseguido; enhorabuena, hijo» de mi padre, las lágrimas de mi madre abrazándome, la felicitación de mi hermana, las llamadas de mi novia, de mis abuelos, de mis mejores amigos, de algunos compañeros de fatiga que por desgracia han quedado atrás en el proceso… Y todos ellos coinciden en mil felicitaciones, distintas e iguales a la vez, pero también en las mismas preguntas: «¿Por qué no estás gritando de alegría?», «¿Por qué estás serio?». Fácil: no podía casi ni hablar, solo intentaba no desmoronarme y poder seguir hablando por teléfono, poder seguir compartiendo esos momentos de felicidad máxima con aquellos que durante todo este tiempo estuvieron a mi lado y creyeron que lo conseguiría.

Y después de muchas llamadas y whatsapps, llego a mi cuarto, vencido por tantas emociones, y las dejo salir. Vienen a mí recuerdos, alguno bueno, como la primera vez que aprobé las pruebas físicas; y otros más difíciles, como los entrenamientos duros en invierno y en verano, o las mañanas y tardes en la biblioteca estudiando, recuerdos amargos que ahora se han vuelto dulces también: ha valido la pena pasar por todo eso porque, gracias a ello, por fin lo he conseguido.

A partir de ahí, se suceden las celebraciones con amigos, con novia, con amigos y novia, con familia, con familia y amigos, con familia y amigos y novia… Cualquier tarde es buena para una nueva celebración, hasta que llegamos a la siguiente fecha clave: 29 de junio.

Tras varios intentos, y algún que otro susto, por fin consigo acceder a mi carta. Esa carta que proviene del director general de la Policía y que se suma a todas esas felicitaciones ya recibidas. Además, me cita al curso de formación en la Escuela Nacional de Policía. Los siguientes pasos son obvios: Archivo – Imprimir – Enmarcar – Colgar.

Y no quiero olvidarme de OCS, cuyos profesionales han seguido mi proceso apoyándome en todo momento, felicitándome por cada paso superado y animándome para superar el siguiente, hasta la felicitación final. Un gesto y un apoyo que nunca olvidaré. Sin ellos todo hubiera sido más difícil.

1Comentario
  • Sayonarababy
    Publicado 18:25h, 09 julio

    Gracias compartir tantas emociones, enhorabuena .

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